Presentación

En este número iniciamos una nueva sección destinada a reproducir textos fundamentales de la historia intelectual. En esta ocasión, se reproducen tres artículos metodológicos claves para comprender las orientaciones recientes en la disciplina. El primero de ellos es el manifiesto inaugural del Journ...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Altamirano, Carlos, Gorelik, Adrián, Myers, Jorge, Palti, Elías, Terán, Oscar
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2000
País:Argentina
Institución:Universidad Nacional de Quilmes
Repositorio:RIDAA (UNQ)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ridaa.unq.edu.ar:20.500.11807/2625
Acceso en línea:http://ridaa.unq.edu.ar/handle/20.500.11807/2625
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Historia intelectual
Historia de las ideas
Historia
Historiografía
Intellectual history
History of ideas
History
Historiography
História intelectual
História das ideias
História
Historiografia
Descripción
Sumario:En este número iniciamos una nueva sección destinada a reproducir textos fundamentales de la historia intelectual. En esta ocasión, se reproducen tres artículos metodológicos claves para comprender las orientaciones recientes en la disciplina. El primero de ellos es el manifiesto inaugural del Journal of the History of Ideas escrito en 1940 por Arthur Lovejoy. Dicho autor define allí las líneas fundamentales que habrían de presidir la obra de la escuela que él lideró, y que permitió a la historia de ideas delimitarse y articularse como una disciplina particular en el ámbito académico anglosajón. El segundo artículo, de Lewis Namier, es un trabajo de bastante menor extensión y alcance. De todos modos, contiene en forma abreviada las premisas fundamentales por las que se desenvolvió la obra de su autor, y que en su momento dieron lugar a toda una corriente de pensamiento histórico en el medio académico anglosajón (que fue luego bautizada como “escuela namierista”). El texto de Quentin Skinner que cierra esta selección, aunque orientado a discutir las formas tradicionales de concebir la “historia de ideas” según se definió a partir de la obra de Lovejoy y su escuela, puede al mismo tiempo considerarse como una respuesta a la crítica de Namier a este último, aunque para ello deba revisar los supuestos implícitos en éste, desprendiendo su proyecto historiográfico de los marcos antropológicos en que Lovejoy lo había situado para remitirlo al plano de los usos públicos del lenguaje.