El arte de la crítica: Rubén Darío y sus crónicas desconocidas del Salón de 1895 para La Prensa
Bajo el impulso que ha llevado a los estudios recientes sobre el modernismo latinoamericano a reevaluar el sentido de los flujos culturales desde las capitales de la modernidad hacia sus periferias –desestimando categorías como las de “influencia”, “exotismo” y “torremarfilismo”, estereotipos que po...
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| Tipo de recurso: | artículo |
| Estado: | Versión publicada |
| Fecha de publicación: | 2015 |
| País: | Argentina |
| Institución: | Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas |
| Repositorio: | CONICET Digital (CONICET) |
| Idioma: | español |
| OAI Identifier: | oai:ri.conicet.gov.ar:11336/71031 |
| Acceso en línea: | http://hdl.handle.net/11336/71031 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | CRÓNICA SALÓN ÉCFRASIS CRÍTICA ARTÍSTICA https://purl.org/becyt/ford/6.2 https://purl.org/becyt/ford/6 https://purl.org/becyt/ford/6.4 |
| Sumario: | Bajo el impulso que ha llevado a los estudios recientes sobre el modernismo latinoamericano a reevaluar el sentido de los flujos culturales desde las capitales de la modernidad hacia sus periferias –desestimando categorías como las de “influencia”, “exotismo” y “torremarfilismo”, estereotipos que por décadas nublaron la comprensión crítica de esta estética-, el presente trabajo se propone indagar una práctica persistente en los principales escritores del movimiento. Se trata de la crítica pictórica modernista, género que abordamos a partir del análisis de un corpus poco conocido, las siete crónicas que Rubén Darío publica en el diario La Prensa a propósito de la tercera exposición de arte del Ateneo de Buenos Aires. Nuestra hipótesis propone que los raros creadores de imágenes retratados por Darío a fines de 1895 funcionan como contrapunto visual de las semblanzas de escritores excéntricos que un año después integran el fundamental volumen Los raros (1896). En este temprano “salón”, que reproducimos completo acompañado de notas explicativas, el poeta faro del modernismo ensaya y consolida su apuesta transculturadora de la tradición universal –ahora aplicada a los Salones (1845-1859) de Charles Baudelaire y al monumental proyecto de John Ruskin en Los pintores modernos (1843-1860)- para legitimar desde otro subgénero de la crónica modernista una nueva figura de crítico-escritor, en disidencia con el modelo iluminista del “letrado”. |
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