Anotaciones a las anotaciones de Diego Tatián

Ante todo, quiero agradecer a Diego Tatián la atención prestada a mi texto. Me siento honrada por el hecho de que haya considerado que valía la pena reaccionar a él, y agradecida por el tono siempre respetuoso, aunque no por ello complaciente, con el que lo hace. Van, acá, mis propios comentarios un...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Hilb, Claudia Beatriz
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2013
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/29151
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/29151
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:VERDAD
JUSTICIA
PERDÓN
RECONCILIACIÓn
https://purl.org/becyt/ford/5.6
https://purl.org/becyt/ford/5
Descripción
Sumario:Ante todo, quiero agradecer a Diego Tatián la atención prestada a mi texto. Me siento honrada por el hecho de que haya considerado que valía la pena reaccionar a él, y agradecida por el tono siempre respetuoso, aunque no por ello complaciente, con el que lo hace. Van, acá, mis propios comentarios un poco desordenados (y algo repetitivos tal vez) a sus anotaciones. 1. En primer lugar, creo que en la respuesta de Diego se manifiesta una diferencia importante entre lo que mueve a su reacción, y lo que me movió a mí escribir ese texto. Diego entiende que el objeto sobre el que estamos discutiendo es “el daño que portan los sobrevivientes, la relación de estos consigo mismos y con quienes han sido los autores y perpetradores de ese daño”. Yo, por mi parte, entiendo que el objeto al que me refiero es esencialmente el de la responsabilidad de quienes han perpetrado el daño, y a las condiciones en que la asunción de la responsabilidad puede ser o bien favorecida, o bien obturada, por el dispositivo institucional. Diego entiende que el problema que nos ocupa es exclusivamente el de perpetradores y víctimas, separadas en dos campos identificables claramente; yo creo que el problema que nos ocupa es el de un pasado reciente que al mismo tiempo que reconoce como su punto más horroroso el Terror estatal, que se realiza en la existencia de los campos, las desapariciones, las apropiaciones de niños nacidos en cautiverio, no puede al mismo tiempo soslayar que ha sido atravesado por la violencia de actores de distintos campos. Y que este atravesamiento de la violencia —de una situación de legitimación de la violencia, que es previa al horror desencadenado por las fuerzas estatales en 1976— no puede ser ignorado cuando nos preguntamos cómo, desde dónde y con quiénes, reconstruir los lazos de una sociabilidad civilizada