Teorías de la sucesión hegemónica

Los autores que vislumbran al Viejo Continente como la nueva región hegemónica estiman que la formación de la Unión, la consolidación del euro y las alianzas con Rusia afianzarán esa primacía. Consideran que este escenario podría cobrar forma antes del año 2025. (1) Otra previsión destaca que Aleman...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Katz, Claudio Isaac
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2012
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/194380
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/194380
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:IMPERIALISMO
HEGEMONIA
MARXISMO
https://purl.org/becyt/ford/5.6
https://purl.org/becyt/ford/5
Descripción
Sumario:Los autores que vislumbran al Viejo Continente como la nueva región hegemónica estiman que la formación de la Unión, la consolidación del euro y las alianzas con Rusia afianzarán esa primacía. Consideran que este escenario podría cobrar forma antes del año 2025. (1) Otra previsión destaca que Alemania abandonará su obediencia a Washington e impondrá un perfil dominante en Europa. Afianzará su capacidad para sortear las crisis, con productividad creciente y ausencia de derroches bélicos. También señala que Estados Unidos intentará frenar este ascenso, aunque sólo ha conseguido alineamientos ocasionales y pérdida de autoridad, en un marco de escasa influencia de su aliado británico. (2) Un diagnóstico semejante es más cauteloso. Estima que Europa saldrá airosa si logra consolidar un mercado continental, gestionando su moneda, rivalizando con el dólar, recuperando preeminencia tecnológica y reactivando su presencia militar. (3) Pero la corroboración de estas caracterizaciones choca con la sistemática debilidad que exhibe la Unión Europea. Mantiene un persistente sometimiento a la OTAN y acompaña todas las agresiones que resuelve el Pentágono. La crisis reciente puso de relieve, además, la fragilidad económica y heterogeneidad de la Unión. Cada estado privilegió la defensa de sus propios capitalistas a costa del vecino, mediante aumentos del gasto público que deterioraron las finanzas comunitarias. Algunos países privilegiaron la continuidad de sus negocios con el Este, otros apuntalaron su actividad en África y ciertos estados jerarquizaron los acuerdos con América Latina. Esta falta de cohesión volvió a ilustrar la ausencia de un capital plenamente europeo. El grueso de las firmas se ha internacionalizado con más operaciones a nivel global que a escala continental.