El presidencialismo argentino y sus lecciones democráticas

Desde 1966 a 1983 la Argentina fue dirigida alternadamente por militares y civiles. El autoritarismo, militarismo y pretorianismo fueron signos de aquellas décadas políticas. En dicho período de tiempo pueden identificarse dos tipos de regímenes. Por un lado, existieron gobiernos decisionistas autor...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Olivares, Nicolàs Emanuel
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2016
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/179931
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/179931
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:SISTEMA PRESIDENCIAL ARGENTINO
DEMOCRACIA PLURALISTA
DEMOCRACIA DECISIONISTA
DEMOCRACIA DELIBERATIVA
https://purl.org/becyt/ford/5.6
https://purl.org/becyt/ford/5
Descripción
Sumario:Desde 1966 a 1983 la Argentina fue dirigida alternadamente por militares y civiles. El autoritarismo, militarismo y pretorianismo fueron signos de aquellas décadas políticas. En dicho período de tiempo pueden identificarse dos tipos de regímenes. Por un lado, existieron gobiernos decisionistas autoritarios, donde el Poder Ejecutivo era comandado por un grupo de militares. Por el otro, sistemas democráticos decisionistas, hiperpresidencialistas, con proscripción de partidos políticos, asumiendo el Poder Ejecutivo un grupo de civiles. Ambos tipos de gobierno marcaron negativamente nuestra historia constitucional, dejando como saldo instituciones políticas débiles y una interacción agonal entre poderes constituidos y entre partidos políticos. Tras recuperar la senda democrática en 1983, la Argentina sufrió distintas crisis de representatividad política, fluctuando entre regímenes democráticos pluralistas y democráticos decisionistas (sin proscripción de partidos políticos). Dado este marco político, el desafío actual de la ciencia política vernácula consiste en identificar y promover una concepción democrática superadora de los defectos propios del pluralismo y decisionismo democráticos, que permita alcanzar un grado aceptable de estabilidad y legitimidad política. Atendiendo a este fin, es que en este trabajo argumentaremos en defensa de la adopción en nuestro país de una democracia deliberativa.