'Una pócima peligrosa': la enseñanza laica para una 'nación católica'. El discurso de monseñor Leopoldo Buteler (Río Cuarto, 1936-1943)

En un contexto en que el conflicto entre escuela laica y escuela católica representaba el punto de coagulación de todos los elementos que habían vuelto irreparable, en el plano ideológico y político, la fractura entre la Iglesia y el régimen liberal (Zanatta, 1996), la ferviente condena al laicismo...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Camaño, Rebeca Raquel
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2014
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/101040
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/101040
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Monseñor Buteler
Educación laica
Río Cuarto
1936-1943
https://purl.org/becyt/ford/6.1
https://purl.org/becyt/ford/6
Descripción
Sumario:En un contexto en que el conflicto entre escuela laica y escuela católica representaba el punto de coagulación de todos los elementos que habían vuelto irreparable, en el plano ideológico y político, la fractura entre la Iglesia y el régimen liberal (Zanatta, 1996), la ferviente condena al laicismo estatal fue una constante del discurso de Monseñor Leopoldo Buteler. Nos centraremos aquí en aquellas cartas pastorales emitidas como respuesta a diversos proyectos presentados a nivel provincial y nacional referidos a la enseñanza de la religión en las escuelas, en las que pueden identificarse tres hilos conductores, que guiarán, a su vez, la exposición de nuestro análisis. En primer lugar, la enseñanza religiosa es elevada a anhelo y/o demanda de un pueblo que se reconoce católico, identificando así a la Nación argentina con la Nación católica. En segundo lugar, existe una constante referencia a los peligros que engendraba el establecimiento de una educación laica no solo para la niñez, sino para la sociedad argentina toda, en tanto constituía una pócima tóxica que llevaba a la inmoralidad, la anomia y, eventualmente, al suicidio de la patria. En tercer lugar, la erección de la Iglesia como árbitro de la organización social, en una visión arcaica de la institución como detentadora de un poder espiritual al que debía subordinarse el poder temporal de las autoridades políticas. Todos ellos se hallaban unidos por un vértice común: el temor a un laicismo que se caracterizaba como antifilosófico, antisocial, antinatural y antinacional; y, consecuentemente, una condena al Estado laico, calificado de idiota e inútil.