Un cura por la senda de la independencia: Julián Navarro, de Rosario a la cordillera, 1810-1816

La independencia no se engendró a sí misma. Este proceso, complejo y conflictivo, se sostuvo en tradiciones —en ocasiones, muy antiguas— que lo condicionaron y también permitieron la construcción de nuevas legitimidades. Sus protagonistas se valieron de las instituciones, agentes y creencias que con...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Barral, Maria Elena
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2016
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/45673
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/45673
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Clero
Revolución de mayo
Guerras de indeoendencia
Política revolucionaria
https://purl.org/becyt/ford/6.1
https://purl.org/becyt/ford/6
Descripción
Sumario:La independencia no se engendró a sí misma. Este proceso, complejo y conflictivo, se sostuvo en tradiciones —en ocasiones, muy antiguas— que lo condicionaron y también permitieron la construcción de nuevas legitimidades. Sus protagonistas se valieron de las instituciones, agentes y creencias que conocían, tenían a mano y se presentaban como las más capaces para llevar a cabo las transformaciones políticas que estaban teniendo lugar. En la persistencia de algunas de estas figuras clave —ordenadoras de la sociedad durante la etapa colonial— residió la factibilidad de las nuevas repúblicas. En particular, la intervención de los curas no puede ignorarse, aunque los papeles desempeñados no fueran siempre los mismos ni ocuparan siempre el centro de la escena. A lo largo de las primeras décadas del siglo XIX asistimos a un cambio en la posición del clero que, por un lado, perdía privilegios como grupo —al tiempo que nuevas referencias culturales convivían o competían con el catolicismo como fuente de legitimidad— y, por el otro, muchos curas ocuparon posiciones de poder en las nuevas repúblicas. Sin embargo, la manera en que los curas fueron revolucionarios no fue siempre la misma. A partir de 1810, para algunos curas, se vigorizaron y multiplicaron los ámbitos de acción. Julián Navarro, el protagonista de este artículo, no dejó pasar ninguno de ellos. Entre 1810 y 1817 participó activamente en los distintos escenarios inaugurados o amplificados por la Revolución de Mayo: intervino en las movilizaciones producidas en la plaza de la Victoria, acompañó el izamiento de la bandera en Rosario, asistió al Combate de San Lorenzo, predicó a favor de la “concordia” desde el púlpito de la catedral porteña y cruzó la cordillera de los Andes. Estos distintos escenarios, y la de enorme importancia para lograr una comprensión más completa del proceso de independencia. Entre ellas se destacan: la dimensión religiosa del cambio político y el uso político de la religión, así como la disponibilidad de estos argumentos y contenidos —y de las instituciones y agentes que conformaban la Iglesia católica— en el nuevo contexto que tenía lugar apenas comenzado el siglo XIX.