¿A qué pregunta responde "el hueso"?: Una cuestión de direccionalidad estructural y organización biológica (hueso y huesos, del big-bang a la osteoporosis)

La “razón de ser” de nuestros huesos y esqueletos constituye un dilema centralizado en los conceptos biológicos de “estructura” y “organización”, cuya solución necesitamos comprender para interpretar, diagnosticar, tratar y monitorear correctamente las osteopatías fragilizantes. Últimamente se ha re...

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Detalhes bibliográficos
Autores: Ferretti, Jose Luis, Pilot, Nicolas Carlos, Pisani, Leandro Matias, Luscher, Sergio Hugo, Mackler, Leandro, Cointry, Gustavo Roberto, Capozza, Ricardo Francisco
Formato: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2020
País:Argentina
Recursos:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/174408
Acesso em linha:http://hdl.handle.net/11336/174408
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:BIOMECANICA OSEA
ESTRUCTURA OSEA
ORGANIZACION
OSTEOPENIA
OSTEOPORISIS
https://purl.org/becyt/ford/3.3
https://purl.org/becyt/ford/3
Descrição
Resumo:La “razón de ser” de nuestros huesos y esqueletos constituye un dilema centralizado en los conceptos biológicos de “estructura” y “organización”, cuya solución necesitamos comprender para interpretar, diagnosticar, tratar y monitorear correctamente las osteopatías fragilizantes. Últimamente se ha reunido conocimiento suficiente para proponer aproximaciones razonables a ese objetivo. La que exponemos aquí requiere la aplicación de nomenos de 6 criterios congruentes: 1) Un criterio cosmológico, que propone un origen común para todas las cosas; 2) Un criterio biológico, que explica el origen común de todos los huesos; 3) Un enfoque epistemológico, que desafía nuestra capacidad de comprensión del concepto concreto de estructura y del concepto abstracto de organización, focalizada en la noción rectora de direccionalidad espacial; 4) Una visión ecológica, que destaca la importancia del entorno mecánico de cada organismo para la adecuación de la calidad mecánica de sus huesos a las “funciones de sostén” que les adjudicamos; 5) Una correlación entre todo ese conocimiento y el necesario para optimizar nuestra aptitud para resolver los problemas clínicos implicados y 6) Una jerarquización del papel celular en el manejo de las interacciones genético-ambientales necesario para asimilar todo el problema a una simple cuestión de organización direccional de la estructura de cada hueso. Solo aplicando estos 6 criterios estaríamos en condiciones de responder a la incógnita planteada por el título. La conclusión de esta interpretación de la conducta y función de los huesos debería afectar el fundamento de la mayoría de las indicaciones farmacológicas destinadas al tratamiento de la fragilidad ósea.