Hacia una definición clarificante del concepto de «cuerpo»

Delineados en los números precedentes los modelos de mente y lenguaje  resta abordar el concepto de «cuerpo», posiblemente el más inmediato, evidente y por ello alienado de la epistemología y de la antropología filosófica contemporáneas y de las disciplinas del curar. Sin problematizar mínimamente e...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Mancuso, Hugo Rafael
Tipo de documento: artigo
Estado:Versão publicada
Data de publicação:2013
País:Argentina
Recursos:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositório:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:espanhol
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/92184
Acesso em linha:http://hdl.handle.net/11336/92184
Access Level:Acceso aberto
Palavra-chave:DUALISMO
CUERPO
LENGUAJE
INNATISMO
https://purl.org/becyt/ford/5.9
https://purl.org/becyt/ford/5
Descrição
Resumo:Delineados en los números precedentes los modelos de mente y lenguaje  resta abordar el concepto de «cuerpo», posiblemente el más inmediato, evidente y por ello alienado de la epistemología y de la antropología filosófica contemporáneas y de las disciplinas del curar. Sin problematizar mínimamente este concepto, no se podría plantear alguna cura, ni del «cuerpo» ni del «alma». Podríamos parafrasear lo ya expuesto acerca de la mente, a saber: la secular discusión entre los modelos del cuerpo derivan en definitiva, en una oposición anterior, previa y fundamental, que se puede explicitar en tanto oposición entre modelos teóricos dualistas vs. monistas. Más aún, podríamos afirmar que en este diferendo el cuerpo resulta particularmente perjudicado, por olvidado y prescindible. Incluso en contexto posmoderno de marcado individualismo y hedonismo centrado en la más cruda materialidad del cuerpo, éste aparece como fácilmente «sacrificable».  Es todo pero parece nada y vale muy poco. Sabido es que la jerga judicial considera «absolutamente invalorable la vida humana» y por ello, según doctrina, difícilmente cuantificable pero su valor aumenta, paradójica y precisamente, en caso de «lucro cesante». Un cuerpo vivo pero mutilado (que no puede producir) vale más que una vida segada: un simple «cuerpo muerto» es un residuo de vida, una nada lucrativa.