Salud y deporte de alto rendimiento

Bien adentrados ya en el siglo XXI, y con la extensa evidencia científica existente que lo respalda, afirmar que para la población general las actividades físicas y deportivas son sanas y saludables constituye una verdad innegable. La práctica deportiva es recomendada por cualquier profesional de la...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Berengüí, Rosendo
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2019
País:España
Institución:Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM)
Repositorio:RIUCAM. Repositorio Institucional de la Universidad Católica San Antonio de Murcia
OAI Identifier:oai:repositorio.ucam.edu:10952/8770
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10952/8770
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Salud mental
Deporte
Psicología del deporte
Descripción
Sumario:Bien adentrados ya en el siglo XXI, y con la extensa evidencia científica existente que lo respalda, afirmar que para la población general las actividades físicas y deportivas son sanas y saludables constituye una verdad innegable. La práctica deportiva es recomendada por cualquier profesional de la salud, y es socialmente bien vista y aplaudida, pero al mismo tiempo, resulta redundante aseverar que no todo deporte conduce a la salud. Discutido durante décadas, en la actualidad se continúa dando vueltas en torno al clásico debate sobre la salud en el alto rendimiento. Se ha escrito mucho a cerca de las consecuencias físicas del deporte de alto nivel, y sobre los efectos de llevar al organismo más allá del cien por cien de su capacidad. Es innegable que sostener durante periodos tan prolongados de tiempo entrenamientos de intensidad elevada y rendir al máximo semana tras semana pasan una factura física muy cara. Pero durante mucho tiempo, al menos en los medios de comunicación, se ha prestado una escasa o nula atención a las consecuencias psicológicas del deporte profesional. Si antes parecía un estigma, y se evitaba admitirlo para no ser señalados o pasar a ser el foco mediático, en los últimos tiempos parece que los deportistas están rompiendo con el tabú de pronunciarse libremente sobre el haber padecido cualquier tipo de patología psicológica. Nombres ilustres como Andrés Iniesta, Ricky Rubio, Álex Abrines, Edurne Pasaban o Michael Phelps, entre otros, han confirmado sus casos de depresión, y algunos incluso la han sufrido en lo más alto de su carrera. También, algo tan común en nuestro ámbito como la ansiedad, en casos como el de los futbolistas Jesús Navas y Bojan Krkic o el maratoniano Javier Guerra, han pasado de ser los habituales niveles elevados de ansiedad a un trastorno en sí.